Este blog recoge la experiencia de comenzar un proceso de adopción en Etiopia. Espera ser más que nada un espacio para la reflexión y el recuerdo de su creadora pero puede ser útil para cualquiera que pase por una situación similar o tenga curiosidad en el tema.

viernes, julio 28, 2006

Estado de la cuestión

Bueno, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí, por ello hay bastantes cambios:

. tratamiento de fertilidad: mi pequeño macgyver no lo consiguió, el 25 de mayo me hice los análisis con resultado negativo y como siempre un cúmulo de sensaciones. En primer lugar tristeza, también reafirmación "ya lo esperaba", un tanto de alivio porque el hecho de que sólo hubiera habido un embrión fecundado con una espermátide sin flagelo me inquieta por posibles complicaciones futuras y consuelo en el proceso de adopción. Yo he creído llevarlo bastante bien, Antonio estaba más afectado, pero nos hacemos a todo, como la maldición gitana: "que Dios te mande todo lo que puedas aguantar";

. procedimiento: ya hemos hecho los cursillos. Efectivamente nos incluyeron en julio, tres tardes de formación que no han estado del todo mal y que siempre te hacen reflexionar en diferentes aspectos y algo, aunque poco, te dotan de herramientas y recursos para enfrentarse a lo que se nos viene encima: el proceso de establecimiento del vínculo, los duelos vividos por los niños y por nosotros, la búsqueda de la identidad, la "revelación" y la importancia que puede ir adquiriendo en diferentes momentos del desarrollo... etc, etc., etc.

. noticias:

-nuestra agencia ya ha vuelto con las tres primeras asignaciones, tres niñas de meses. Parece ser además que todo va muy rápido, en pocos meses se producen las asignaciones y según los que han contado su experiencia ha sido maravillosa. Yo hace mucho que me desconecte del foro, me causaba ansiedad y me hacía perder miserablemente el tiempo porque para encontrar un mensaje con información útil para mi, sobre plazos, recomendaciones para el viaje o cosas así, tenía que leer cientos de mensajes de tipo más bien personal, de manera que ahora me entero por Antonio.

-Ya tenemos solucionado el tema de la casa, al final nos quedamos con la que tienen mis padres en este mismo edificio pero que es el doble de grande que la nuestra: cuatro dormitorios y tres baños. Ahora estoy liada pensando en la reforma y la decoración aunque no podremos empezar hasta que se vayan los inquilinos en noviembre. Me hace muchísima ilusión arreglarlo y además me vendrá muy bien para mantenerme ocupada en el año que todavía nos queda de espera.

- Seguramente en septiembre u octubre nos llamarán para las entrevistas. Les preguntamos a las chicas de la consellería cuáles son los criterios que tienen en cuenta para permitir la adopción de hermanos. Según nos informaron es cuestión sobre todo de que comprueben que se ha decidido de una forma consciente e informada, de que sea un proyecto compartido por la pareja, y lógicamente, de que se disponga de tiempo para dedicarles y de espacio para acogerles. Nosotros estamos muy ilusionados con que nos permitan adoptar a dos hermanas. De no ser así adoptaremos una e inmediatamente comenzaremos un nuevo expediente. Antes de las entrevistas quiero tener un contrato firmado con mi padre, copia de la escritura e incluso proyecto de reforma si puede ser para que al menos el piso no sea un problema.

- Ayer estuvimos por primera vez en una tienda de bebés viendo carritos y sillitas para el coche. De momento no podemos decidirnos por nada, todo dependerá de la asignación, pero nos hizo mucha ilusión estar allí como cualquier pareja de papás, hace que sea más real y más cercano.

- Mi madre nos sorprendió hace un par de días expresando su interés en viajar a Etiopía con nosotros. Yo me quedé de piedra. En primer lugar pensé que ni loca cargaba además de todo lo demás con mi madre. Pensé también que nos quitaría a lo mejor parte de la intimidad y la felicidad compartida por los dos de recoger a nuestras niñas a la vez que pensaba que también podría ser una ayuda según se desarrollaran las cosas. Pero en principio descarté la idea junto con imágenes de mi suegra protestando porque ella también querría ir. Pero pensándolo después en casa creo que no es tan mala idea, sobretodo porque mi madre se implicará mucho más con las niñas, recogiéndolas ella misma, viendo de dónde vienen, cómo están y cómo son desde el primer día probablemente se cree un vínculo mucho más fuerte del que podría crearse conociéndolas aquí. De manera que creo que es un sacrificio que puedo hacer perfectamente por mis niñas. También creo que se lo debo a mi madre.

- Por último comentar que en mi proceso de idear la casa ideal para mi familia he pensado en la habitación de juegos de las niñas hacer un mural con motivos infantiles que le he propuesto hacer a mi madre. Le ha hecho mucha ilusión y enseguida se ha puesto a pensar en el tema y en lo que podría dibujar. Además he buscado por internet ilustradores y he contactado con una chica, Lucía Santa, y le he encargado alguna lámina expresamente hecha para mis niñas con motivos africanos para que no se sientan tan diferentes y tengan algo que les recuerde su origen.

En fin de momento no más novedades, espero seguir encontrando algún momento para escribir y así guardar estos recuerdos.

martes, mayo 16, 2006

Estado del expediente

Acabo de hablar con la Consejería de Bienestar Social porque hace un más un mes que presentamos la solicitud del expediente y todavía no hemos recibido ni siquiera el acuse de recibo. Me ha dicho que la solicitud ya está registrada y que con un poco de suerte tal vez podamos comenzar los talleres en julio. Yo más bien calculo que será para septiembre pero en cualquier caso me ha hecho mucha ilusión saber que ya está de alguna manera “en movimiento”.

Es increíble pero tengo la sensación de estar viviendo la experiencia más bonita de mi vida. Me agobia un tanto pensar que pueda estar más de un año con esta tensión pero no puedo dejar de pensar en mis niñas (o mis niños, claro), en Etiopía, en su adaptación, en la casa donde viviremos; leo los foros, veo fotos de niños venidos de allí, leo artículos, libros… y escribo este diario. Algún día, después de una sesión especialmente larga de foro he pensado en la conveniencia de mantener un poco la distancia, y lo consigo, claro. Pero mi corazón está con ellas.

Tengo una amiga que antes de la asignación, justo al acabar de obtener el certificado de idoneidad, se ha quedado embarazada después de muchos años de matrimonio. Ellos han decidido tener primero su bebé y después de un año o un periodo similar continuar con el proceso de adopción. He leído en ocasiones experiencias similares, en particular recuerdo una madre que dejó en casa a su marido con el bebé de unos pocos meses para recoger a su hija adoptada con la que estableció un fortísimo vínculo afectivo casi instantáneamente. Nosotros tampoco queremos renunciar a “nuestras niñas”. De hecho tenemos tan pocas posibilidades de sacar adelante a este embrioncito mío que no nos lo planteamos. Como suele decirse ya cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él.

lunes, mayo 15, 2006

Tratamiento de fertilidad (4)

¡Bueno, al menos hay uno! Estaba tan predispuesta a aceptar que no habría ninguno que la noticia de que había al menos uno, y con muy buen aspecto, me ha parecido estupenda. Mi marido en cambio se ha sentido bastante decepcionado. Parece pensar que si dos veces con tres embriones no hemos conseguido que ninguno prosperara un único embrión tiene muy pocas posibilidades. Pero yo pienso que tal vez es un superviviente, de esos pocos que con todo en contra y casi sin posibilidades consigue salir adelante. Como la pequeña de aquellos trillizos que tuve en el cole, que ya en la gestación pareció que no sobreviviría, que nació con un peso inverosímil, que estuvo un montón de tiempo en la incubadora y que tuvo un sinfín de complicaciones pero que resultó ser una luchadora nata y supo sobreponerse a todas las dificultades consiguiendo el cariño, la simpatía y la admiración de todos los que encontraba en su camino.

Así puede que sea mi embrión.

domingo, mayo 14, 2006

Racismo

Entre los mil libros que siempre tengo a medias estoy leyendo “La mancha humana” de Philip Roth. Sabía antes de comenzarlo que se considera a Roth como uno de los mejores escritores norteamericanos contemporáneos y que es capaz de retratar a la sociedad de su país con una agudeza implacable. Algo de lectura crítica me pareció estupendo. Incluso en la contraportada se insinúa la presencia de un secreto de demoledora importancia. No podía imaginar que el libro trataba del racismo, de cómo ser negro puede llegar a ser rechazado incluso por el propio individuo que busca identificarse con los blancos hasta el punto de renegar de su familia.

Lógicamente no me está resultando una lectura fácil, aunque sí muy valiosa. Casualmente el tema del racismo que vivirán nuestros niños adoptados en África ha sido un tema de debate en el foro de adopciones durante los últimos días. Hay opiniones para todos los gustos. La mayoría de los padres somos muy optimistas, me temo que también un tanto ingenuos. Tratamos de convencernos de que nuestra sociedad no es ni mucho menos como la americana donde históricamente se ha vivido el conflicto racial blancos-negros generando dos culturas yuxtapuestas y que se definen una en contraposición de la otra. En realidad la sociedad española no es así, pero también es racista. No lo era cuando los extranjeros de otras etnias eran una curiosidad más exótica que otra cosa, pero cada vez son más habituales y con frecuencia su presencia se relaciona con fenómenos de inmigración, pobreza y delincuencia. Hay también quien señala que somos más clasistas que racistas: no vemos igual de mal un negro pobre que un negro rico, bien vestido y educado. Bien, eso es así, pero no hasta el punto de considerar a los negros (o indios, o sudamericanos, o orientales…) como nosotros. Algunas madres se han mostrado muy violentas, al menos verbalmente en sus respuestas ante situaciones de contenido racista. Me sorprende. Aunque es natural el instinto de defender a los hijos de cualquier tipo de agresión no creo que el plantearse una respuesta violenta sea la solución. Ni mucho menos es lo que debemos dejar que vean nuestros hijos.

Con frecuencia me planteo este tema y no puedo llegar lógicamente a ninguna conclusión más allá de tratar de articular respuestas adecuadas para las situaciones que encontraremos y dotar a mis niñas de la autoestima y el autoconcepto necesarios para adaptarse a la vida en el mundo que les rodeará. Pero, ingenuamente también yo, quiero pensar que la sociedad en la que tendrán que vivir ellas cuando sean adolescentes y comiencen a construir su propia personalidad e imagen, será mucho mejor en ese aspecto (y en muchos otros) que la que tenemos ahora.

Hoy, mientras leía el periódico del domingo, como resultado de una de esas ideas residentes sobre las que trabaja nuestro cerebro incluso de forma inconsciente y oculta para nosotros, he pensado que será verdad que en el fondo nuestros niños querían ser blancos, que tal vez tengan dificultades para ser el único negro en una familia de blancos, en una sociedad de blancos, que habrá quien cuestione que haya blancos que adoptemos negros porque los sacamos de su contexto y mil cosas más… pero que muchos de los que tienen oportunidad, cogen una patera y arriesgan su vida para venir a una sociedad tan racista como la nuestra.

Tratamiento de fertilidad (3)

El viernes me hicieron la punción ovárica y la biopsia a mi marido, suponemos que por la tarde harían la fecundación in Vitro y mañana, si ha habido suerte y hay embriones, harán la transferencia. La verdad es que estamos bastante preocupados además de doloridos. Doloridos porque en los dos casos nos resulta doloroso. A él tienen que hacerle una biopsia testicular que tiene como consecuencia, además de la pérdida de tejido testicular, el dolor y la hinchazón durante unos días. Hasta mi padre y mis hermanos piensa que no debería hacérsela, ya se sabe, los hombres consideran especialmente delicados y dignos de protección a sus testículos. En mi caso creo que el dolor consecuencia de la punción viene determinado por el hecho de que maduran demasiados folículos, en este tratamiento han sido veintidós, lo que entiendo que supone veintidós pequeñas punciones en el ovario. El viernes salimos doloridos del hospital pero bastante bien todavía bajo los efectos de la anestesia, fuimos a comer algo antes de volver a casa para no tener que cocinar y al final de la comida empecé a sentirme mal, con dolores y angustia e incluso me mareé. Hoy, dos días después todavía estoy muy dolorida y llevo todo el día arrastrándome como alma en pena. Me temo que en parte es por no saber nada de mis embriones, Esperábamos la llamada de la bióloga para saber si había podido encontrar espermátides en las muestras de mi marido y si había conseguido fecundación. No sabemos qué pensar de la falta de noticias: no ha conseguido embriones, no han evolucionado correctamente, están todavía dividiéndose y aún no se sabe con seguridad si van a ser viables…

En el hospital, mientras ya preparada en mi cama del hospital ambulante esperaba que me tocara mi turno, escuchaba al resto de las mujeres que tenían también punción o transferencia. Nunca me he sentido tan alejada de ellas como esta vez. Cada una comentaba su experiencia, tanto con la falta de fertilidad como con el tratamiento, expresaban su dolor, su angustia ante la espera, sus esperanzas y desesperanzas. Yo no quise unirme al grupo, prefería seguir leyendo mi libro sobre Etiopía y sintiendo que mi situación era diferente. Probablemente este tratamiento, como los dos anteriores, iba a fracasar. Los propios médicos no parecían tener demasiadas esperanzas y más bien nos trataban como cumpliendo con una obligación desagradable pero con el alivio que supone saber que va a ser la última vez. Pero nosotros teníamos nuestras ilusiones y nuestras esperanzas en nuestras etíopes. Mirábamos fotos, hablábamos de ellas, aprendíamos sobre su país para tener cosas que trasmitirles cuando llegue el momento adecuado.

En la antesala del quirófano de la unidad de reproducción el personal ha ido colocando fotos de bebés, supongo que resultado de la aplicación de los tratamientos. Pensé en enviar las fotos de mis niñas cuando las tenga. Creo que sería bueno para las otras mujeres que esperan allí su oportunidad de ser madres ver la ilusión con la que otras hemos conseguido serlo pese a no poder tener hijos biológicos. También estuve a punto de comentárselo a otra “aspirante” que había subido al hospital ambulante a comentar con las compañeras, buscando su apoyo, que los médicos le habían informado del fracaso de la fecundación de sus óvulos y le habían recomendado como única posibilidad la utilización de óvulos donados. Yo allí con todos mis óvulos de sobra. Ella buscando apoyo en otras mujeres prácticamente desconocidas pero capaces de comprender su situación y su pena. Y mis niñas en África y yo pensando si compartir con ella esa alegría, si podría suponerle una esperanza. No le dije nada. Por varios motivos: en primer lugar creo que es una forma de crear una familia a la que debe llegar cada pareja por sí mismos, no como consuelo en una situación tan sensible; también porque ella no quería en ese momento que le dijeran que siempre podía adoptar. Yo también he estado en su situación, cuando te enfrentas a la realidad de que lo que siempre has querido y pensabas que tenías a tu alcance deja de estarlo, y necesitas un tiempo para asumirlo. Y finalmente porque mencionó tener una enfermedad crónica que pudiera ser un impedimento para la adopción. Entonces, sin que pudiera ni tan siquiera dedicarle una sonrisa con la que trasmitirle algo de ánimo, me bajaron al quirófano.

Foro

Las embarazadas pasan gran parte de los nueve meses totalmente pendientes de su embarazo y lo pueden comentar con todo el mundo. Es normal que les pregunten por sus síntomas, por la evolución del embarazo, por cualquier novedad, etc. Cuando esperas adoptar un hijo tú te sientes como si estuvieras embarazada, pero para los demás no es así, al menos no es tan evidente. De manera que aunque ocupe gran parte de tu pensamiento durante todo el día no te puedes pasar el tiempo hablando de eso, ni es algo que puedas compartir con todas las mujeres de tu entorno. Pero por suerte está el foro.

Supongo que habrá muchísimo pero yo estoy subscrita a uno de adoptantes en África. A diario recibo en mi correo los mensajes que se publican de manera que se ha convertido en un hábito diario conectarme a ver qué se cuentan, cómo va todo, quién tiene noticias, qué consejos se dan para el viaje, para el certificado de idoneidad, para el papeleo, qué libros recomiendan, cómo se enfrentan a le necesidad de contar a los niños las características de su adopción... Es difícil explicar como acompaña compartir esta experiencia con un montón de gente que no conoces pero que sientes muy cercana porque hay algo muy especial que nos une.

El navegar por diferentes foros me ha llevado a pensar que hay ciertas características propias de la adopción en África. Lógicamente las motivaciones para adoptar son muy diversas según las situaciones personales y familiares de cada uno. Hay mil motivos que pueden influir en las decisiones en relación con el país que se elige, con la edad de los niños que se desea adoptar, en el hecho de desear uno solo o hermanos, o en mil otros aspectos. Pero yo tengo la sensación de que los que hemos decidido adoptar en África, hecho que obviamente determina la existencia de diferencias étnicas y culturales más que evidentes, compartimos un planteamiento particular que no observo en las personas que eligen otros destinos. Enfocamos la adopción de una manera especial: queremos tener hijos desde luego, pero hay un trasfondo de atracción por África que hace que se trate de conocer el país de destino, sus costumbres, las características de sus gentes, su historia. Hay deseos de colaborar con la gente de allí, de demostrar empatía, respeto, aportar algo a la tierra que nos va a dar a nuestros hijos. No sé, es difícil explicarlo pero hay algo especial.

domingo, mayo 07, 2006

Tratamiento de fertilidad (2)

Por otro lado todo puede explicarse desde el exceso de hormonas. Me refiero a la blandenguería y el lloriqueo, pero las hormonas son asín, qué le vamos a hacer. Estoy en el noveno día del tercer tratamiento de fertilidad al que nos sometemos. Ha pasado un año desde el anterior. Tanto que casi hemos olvidado parte del farragoso procedimiento. Pero las emociones vuelven a repetirse rápidamente. En este caso atemperadas por la experiencia previa: fracasos, y por la alegría de esperar a las niñas.

Probablemente a lo largo de esta semana extraigan los óvulos, hay unos quince, suficientes para un intento con probabilidades de éxito, espero. Le harán la biopsia a mi marido para tratar de encontrar espermátides que puedan fecundarlos y, si hay éxito, transferirán entre final de semana y principios de la que viene los embriones que se obtengan. Reposo, cuidados, expectativas… y en diez días aproximadamente la prueba de embarazo, que muy probablemente será negativa como en los dos intentos anteriores. Ese será definitivamente el fin de mis posibilidades de tener hijos biológicos. Casi a la vez que he recibido por primera vez en mi vida un regalo por ser madre. Demasiado teniendo mis hormonas como las tengo.

Día de la Madre

Hoy he tenido una sorpresa totalmente inesperada, mi marido me ha hecho un regalo para celebrar el día de la madre. En realidad dos, porque a dos niñas corresponden dos regalos. Es un hombre increíble. Creo que no he sabido demostrarle la alegría que me ha dado que ya me considere una madre aunque todavía me quede tanto por recorrer.

Hemos comido con la familia, como es habitual, y yo he presumido de mis regalos. Curiosamente a todos les ha parecido de lo más natural. O son tan poco expresivos como yo. Sé que a mi madre le encanta que Antonio me haga regalos. Dentro de su esquema mental que un marido haga regalos a su mujer es prueba de amor y de saber comportarse. A mi padre le tranquiliza saber que por fin he elegido bien. Yo me siento tan emocionada que tengo los ojos llenos de lágrimas pero me duele no haber sabido demostrarle lo importante que ha sido este día para mí.

jueves, abril 27, 2006

Tratamiento fertilidad

Estoy a punto de empezar el tercer intento de fecundación in Vitro. Con toda probabilidad será el último y curiosamente mis sentimientos son ambivalentes. Supongo que en gran parte porque tengo muy asumida la baja probabilidad de lograr un embarazo. En teoría la información la he tenido siempre y siempre he sido muy consciente de que era muy improbable pero que valía la pena intentarlo. Ahora además de saberlo ya ha fracasado dos veces. Por dos veces he pasado por el tratamiento. Mi marido también ha pasado, siendo su parte como es más dolorosa y agresiva que la mía. Y, aunque creo que lo llevamos bien, sin adoptar posturas ni ilusorias ni dramáticas, que duda cabe que es una decepción y una situación difícil de sobrellevar.

Pero además ahora estoy inmersa en otro proceso muchísimo más emocionante. En realidad, y al loro con lo que voy a decir, es de esas cosas que seguro que si la he oído alguna vez habré pensado que menuda tontería y que hay que ver la gente de lo que es capaz: en realidad es como si ya estuviera embarazada. No en lo biológico por supuesto, al punto de tener síntomas o algo de eso no llego. Pero ya estoy esperando a mis niñas. Sé que van a venir, que van a formar parte de mi vida. Que en casa todo va a cambiar. Que necesitamos una casa más grande para que tengan su habitación y su baño y espacio para sus cosas y sus juguetes. Pienso en cómo serán, en los posibles problemas que tendremos que afrontar. En el colegio, en los compañeros, en las posibles dificultades de adaptación, en el racismo. En fin en todo lo que piensa una madre embarazada del futuro que espera.

Y que conste que sé de lo que hablo. Al fin y al cabo yo también he estado embarazada. Pero esa es otra historia para otro momento.

miércoles, abril 19, 2006

Proceso

Hace más de una semana que entregamos los papeles para comenzar en proceso de adopción. mi marido y yo estamos entusiasmados. Yo en particular se lo cuento a todo el mundo. La mayoría de la gente, cercana o no tanto, nos felicita y parece alegrarse mucho por nosotros, y por los niños. La familia de Antonio está encantada, los míos de momento no tanto, pero ya se irán haciendo. Creo que les pesa que vayan a ser negros, normal, uno no puede dejar de preocuparse por cómo serán, si los sentirán muy extraños o podrán considerarlos de la familia, cómo se desarrollarán, qué tal se integrarán. En fin, mil interrogantes que no hacen sino preocuparte. Pero yo estoy segura que cuando el proceso esté más avanzado y vean su llegada más próxima también se ilusionarán. Y sé, porque los conozco bien, que no van a tener ningún problema en quererlas más de lo que piensan.

Camino del segundo

Magisterio me decepcionó profundamente. Venía de estudiar derecho, en un facultad "normal" con un nivel alto de exigencia, con una forma que a mi me parecía adecuada de tratar a los universitarios. En magisterio me encontré con lo que me pareció una antigua escuela de señoritas, para empezar no estábamos en el incipiente campus de la universidad sino en una antigua escuela aislada por completo de la universidad. En mi especialidad: infantil, de unos doscientos alumnos sólo había dos o tres chicos y porque no habían podido entrar en Educación Física. El ambiente era de poquísimo esfuerzo, el nivel de exigencia bajísimo, las opciones para superar una asignatura poco menos que infinitas. En fin, lo más adecuado para fomentar la mediocridad del alumnado.

La forma de tratarnos de los profesores, y la de comportarnos de los alumnos me desagradaba enormemente y me hacía revelarme continuamente. La delegada se encargaba de hacer las fotocopias, previa recogida del dinero de cada una. Los profesores pasaban lista. Había compañeros que no sabían buscar en un catálogo bibliográfico (¡estábamos en la universidad!). Tremendo. En fin, decidí terminar cuanto antes y que ya estudiaría algo más interesante más adelante. De momento me parecía lo básico para montar mi escuela con un mínimo de formación.

Debió de ser en el segundo curso cuando me fui con mi hermano pequeño de vacaciones al Mar Rojo. Después de mi divorcio me había quedado un tanto descolgada de mis amigas de toda la vida, todas con pareja entonces y las compañeras de magisterio eran bastante más jóvenes que yo y no me proporcionaban muchas oportunidades de ocio. De todas maneras yo no estaba dispuesta a quedarme en casa encerrada de manera que después de hacer el cursillo de submarinismo anduve por varios clubs haciendo salidas y preparando viajes. Finalmente me embarqué en el viaje al Mar Rojo, en un club donde prácticamente no conocía a nadie pero con la compañía de mi hermano pequeño.

En el viaje sí conocí a alguien.